JOHNNY WEISSMULLER, UN PRODIGIO DE LA NATACION OLÍMPICA

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En la década de 1920, el nadador nacido en Hungría ganó 52 campeonatos nacionales de EE.UU. y estableció 67 récords mundiales. (Foto: Cortesía)

Adrián Mengana Martínez (Prensa Latina)

Prodigio del deporte mundial, el nadador estadounidense Peter John “Johnny” Weissmuller inició en los Juegos de París-1924 el camino a la gloria olímpica y, de paso, al estrellato de Hollywood, donde seduciría con posterioridad a multitudes con un personaje de la selva: Tarzán.

En la Ciudad Luz, Weissmuller el “Apolo de Chicago”, como se le denominaba, conquistó tres medallas de oro en 100 y 400 metros y el relevo 4×200 metros, todas en la modalidad de libre, apoyado en su excepcional físico y una innovadora técnica, que le permitió desde la misma arrancada sacarle ventaja a sus adversarios.

Para ganar su primera presea aúrea, el norteamericano tuvo que derrotar a su compatriota Duke Kahanamoku, vencedor de los 100 metros en las citas estivales de Estocolmo-1912 y Amberes-1920.

Además, en una muestra de su amplio abanico de habilidades alcanzó el bronce como jugador en el torneo de waterpolo.

Cuatro años después, en Amsterdan y pese a una lesión muscular, ganó los 100 metros y los 4×200 metros libres, en esta última prueba rompió el récord del orbe, con un equipo integrado con Austin Capp, Walter Laufer y George Kojac.

Weissmuller nació el 2 de junio de 1904 en Freidorf, Hungría, y se trasladó con su familia a Estados Unidos en 1907.

Pese a comenzar en la natación a los nueve años de edad, el futuro Tarzán revolucionó la disciplina al implantar 67 récords del mundo y ganó 52 títulos nacionales, con un estilo propio, que sirvió de inspiración a las futuras generaciones.

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Johnny aprendió a nadar a los 9 años en el lago Michigan de Chicago. Pocos años después recorrería el mundo representando a EE.UU. en campeonatos internacionales. (Foto: Cortesía)

El Apolo de Chicago dio sus primeras brazadas en el Fullerton Beach, en el Lago Michigan, un lugar al que lo llevaba su madre regularmente.

Sin embargo, no fue hasta los 16 años, cuando el entrenador William “Big Bill” Bachrach se fijo en él en la piscina del Club Athletic de Chicago, ciudad donde fijó su residencia la familia del tritón.

Con Bachrach, el adolescente Weissmuller -amante además del boxeo, la halterofilia, el fútbol americano y el atletismo- cambió su primitivo estilo y desarrolló a la vez una poderosa musculatura.

Bien conducido por su entrenador, Weissmuller progresó rápidamente. El 9 de julio de 1922 batió el primado universal de los 100 metros libres, con un tiempo de 58.6 segundos, convirtiéndose así en el primer nadador que conseguió bajar del minuto.

El 17 de febrero de 1924 pulverizó su propio récord, con crono de 57.4 segundos, en un duro enfrentamiento con el estadounidense George Kojac, marca que perduró 10 años.

Su irrupción en la Olimpiada de París despertó admiración y atraería la atención de los publicistas, quienes además de sus grandes dotes para el deporte elogiaron su constitución, 1.90 de estatura y 86 kilogramos de peso.

La magnífica carrera de Weissmuller continuaría en Amsterdam, evento que constituiría su última presentación en una competición olímpica.

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Johnny se retiró del deporte a los 24 años para dedicarse a la actuación. Su interpretación del personaje Tarzán le valió más fama internacional y fortuna que su carrera como nadador, pero su vida tuvo un final trágico en 1984. (Foto: Cortesía)

A los 24 años de edad, el quíntuple campeón olímpico decidió retirarse para asegurar su estabilidad social, casándose con la bailarina estadounidense Bobby Arnst.

Exhortado por Arnst, Weissmuller iniciaría una carrera cinematográfica a los 24 años de edad, que lo convertiría en el Tarzán más ideal que pasó por la gran pantalla y en un verdadero sex-appeal de la enajenante máquina de sueños de Hollywood.

Casado y divorciado seis veces, el Apolo de Chicago fue obligado por los tribunales a pagar enormes fortunas a sus ex-mujeres.

Arruinado y olvidado por aquellos que lo aplaudieron e hicieron fortuna con él, Weissmuller trató de entrar en el mundo de los negocios, pero fracasó y cayó en el alcoholismo.

Muy lejos de ser el triunfal nadador, quíntuple campeón olímpico, y del Tarzán, seductor de generaciones, Weissmuller se quitó la vida el 21 de enero de 1984 en un hospital psiquiátrico de Acapulco, México, agobiado por el alcohol y la enajenación de un mundo al que llegó de niño, le entregó sus bríos, su fortuna y en cambio lo olvidó.

Edición y leyendas: Academia de Natación Parque Central

Texo publicado originalmente en prensa-latina.cu

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