LA NADADORA QUE TRIUNFÓ EN EL DEPORTE TRAS VENCER EL CÁNCER DE MAMA

La nadadora madrileña de aguas abiertas Selina Moreno se ha convertido en un símbolo de superación y lucha. (Foto: cortesía)

Pilar López  (SúperDeporte)

Cada año en España son diagnosticadas con cáncer de mama más de 25.000 mujeres. Afortunadamente, un alto porcentaje, cada vez mayor, supera la enfermedad. Ese es el caso de la nadadora Selina Moreno, una luchadora dentro y fuera del agua que tras vencer al cáncer ha superado con éxito un sinfín de grandes retos deportivos. Entre sus hazañas, cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar, la Bocaina Lanzarote-Fuerteventura, los canales de La Mancha y Menorca, la isla de Manhattan, travesías que en algunos casos le han llevado a permanecer hasta 18 horas nadando ininterrumpidamente.

Cada 19 de octubre se celebra el Día Internacional contra el Cáncer de Mama. En 2015, la nadadora nacida en Madrid fue la encargada de leer, en un acto en la Plaza de Toros de Valencia, un manifiesto conmemorativo de la Asociación Española contra el Cáncer.

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“El deporte me ayudó a aceptar la enfermedad y a luchar por superarla”. (Foto: Cortesía)

Desde que Selina se enfrentó a la noticia más dura de su vida hasta hoy ha pasado una década. “Tenía 33 años cuando me lo diagnosticaron. Me costó mucho aceptarlo. No lo entendía. Yo era deportista, era joven, me encontraba bien físicamente… Pero un día noté un bulto en una mama y, efectivamente, era cáncer de mama”.

A partir de ese momento, ella tuvo que pasar un largo proceso durante el cual, pese a todo, siempre siguió ligada al deporte: “Seguí nadando hasta que ya físcamente no pude. Era una forma de mantener en la medida de lo posible la normalidad en mi vida. El deporte me ayudó a aceptar la enfermedad y a luchar por superarla”.

Tras vencer el cáncer, después de sufrir una mastectomía y un duro tratamiento oncológico a base de quimio y radioterapia, Selina no sólo retomó su gran pasión, la natación, sino que, desde entonces, ha logrado sus mayores éxitos: “Antes de sufrir cáncer me gustaba nadar en mar abierto, había hecho alguna travesía de 2.000, 3.000, máximo 5.000 metros. Pero después, tras recuperarme, decidí cruzar el Estrecho de Gibraltar. Mi oncóloga, la doctora Ruiz, que ha sido mi gran apoyo en estos últimos diez años, me recomendó que fuese prudente, que fuese con cautela, y así lo hice. A los 16 meses de acabar el tratamiento logré cruzar el Estrecho”.

Para Selina, hay un antes y un después del cáncer en su modo de ver la vida y también de concebir el deporte: “Mi concepción del deporte ha cambiado totalmente. Antes siempre luchaba por bajar mis tiempos, por ser más rápida. A estas alturas de mi vida, cuando hago una travesía no pienso en hacer buena marca, pienso en vivir la experiencia. Cuando estoy en medio del mar y llevo muchas horas nadando me recuerdo a mi misma que estoy ahí porque quiero, porque es lo que me gusta. Superar un cáncer me ha hecho más fuerte psicológicamente. Físicamente sé que no soy la de antes, que no tengo la misma fuerza, que me resiento más del esfuerzo. He perdido la velocidad, me duele el pecho cuando llevo mucho tiempo nadando… pero eso no me detiene. Una experiencia tan fuerte como es pasar un cáncer te enseña a buscar soluciones a los problemas, a luchar. Y eso me ha ayudado en mi vida y en mi faceta como deportista”.

Selina Moreno sabe que ahora es para muchas mujeres un símbolo, un ejemplo de esperanza: “Hace unos años, cuando oías la palabra cáncer creías que era una sentencia de muerte. La gente lo ocultaba, era tabú. Ahora se empieza a hablar con naturalidad del cáncer de mama. Los tratamientos han mejorado muchísimo”.

Selina pasa unos rigurosos controles cada seis meses: “Lo difícil del cáncer muchas veces es retomar tu vida después de un tratamiento. Tienes que hacer muchos cambios, readaptarte y, siempre, seguir adelante”.

La nadadora de larga distancia destacó la importancia del deporte en la recuperación del cáncer: “Muchos hospitales oncológicos incluyen también una Unidad del Deporte porque están más que demostrados los beneficios que tiene el ejercio físico para el paciente. Se les indican entrenamientos adaptados a su nivel, a sus condiciones. Por ejemplo, la natación es muy beneficiosa. La quimioterapia es muy agresiva con el sistema circulatorio y éste mejora mucho dentro del agua.”

Selina Moreno, cuya biografía y proyectos pueden seguirse en www.selinamoreno.com , da charlas de motivación y además colabora activamente con la Asociación Española contra el Cáncer: “Me gusta ayudar a otras mujeres que están pasando por lo que yo pasé”.

Edición: Academia de Natación Parque Central.

Ver publicación original en superdeporte.es

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