EL DEPORTE: UNA GRAN MEDICINA PARA CONTROLAR PARA LA DIABETES

La natación es altamente recomendada para los diabéticos porque ejercita todos los grupos de músculos del cuerpo sin impactar áreas de riesgo, como los pies, aumentando la capacidad oxidativa de las fibras musculares y la sensibilidad a la insulina, ayudando a disminuir la glucosa en el organismo. (Foto: Cortesía)

Yolanda Vázquez Mazariego (Sportlife)

Tanto la diabetes tipo I como la diabetes tipo II responden muy bien al ejercicio físico. La diferencia está en que los diabéticos tipo II suelen tener problemas de obesidad o sobrepeso y están menos acostumbrados a hacer ejercicio, por lo que tienen más dificultades a la hora de empezar a hacer deporte, pero cuando lo practican regularmente, consiguen perder peso y mejorar notablemente. En cambio, los del tipo I suelen ser más jóvenes y toman el ejercicio como un juego que les ayuda a controlar su enfermedad.

Beneficios para la salud
  • Mejora el control de la glucosa.
  • Aumenta el gasto calórico y ayuda a perder los kilos de más y a mantener el peso, un factor clave en la resistencia a la insulina.
  • Estimula la producción de insulina en el páncreas y aumenta la sensibilidad de las células a esta hormona.
  • Aumenta la sensibilidad de las células a la glucosa y aumenta el número de receptores de insulina.
  • Disminuye las necesidades de insulina o de hipoglucemiantes orales.
  • Mejora la actividad de las enzimas oxidativas, implicadas en el mantenimiento de las células y de los tejidos dañados.
  • Baja la concentración de triglicéridos y ayuda a regular el colesterol en sangre.
  • Aumenta el tono muscular.
  • Produce un efecto psicológico positivo al elevar el nivel de endorfinas y reduce el nivel de estrés, un gran enemigo de los diabéticos.
Controlando la hipoglucemia

La persona diabética sólo tiene un riesgo a la hora de hacer ejercicio físico: la hipoglucemia o bajada de glucosa en sangre, especialmente las personas tratadas con insulina. El cerebro necesita un suministro constante de glucosa y, cuando ésta baja en la sangre por un exceso de ejercicio o por una ingestión de carbohidratos exagerada, se agota la insulina rápidamente.

El diabético debe aprender a identificar los síntomas de hipoglucemia (dolor de cabeza, mareo, sudor, confusión, etc.) para tomar glucosa rápidamente. El diabético insulinodependiente también debe aprender a dosificar y disminuir la dosis de insulina a la mitad antes del ejercicio. Como persona prevenida vale por dos, basta llevar un vial o dosis de glucosa en el bolsillo al salir a a practicar deporte. Si el nivel de glucosa está por debajo de 80 mg/dl o por encima de 300 mg/dl, no se debe realizar ejercicio.

Si durante el entrenamiento se experimenta cualquier sensación de mareo, pérdida de conocimiento o debilidad acusada, se toma la glucosa (o un zumo de fruta o unos sorbos de refresco) y se espera a que se normalice la situación en pocos minutos.

Como cualquier deportista, los diabéticos deben pasar un control médico deportivo cada año, además de sus controles rutinarios. En un centro especializado realizan un historial médico, prueba de esfuerzo, analítica sanguínea y otras pruebas complementarias.

Una persona diabética mal controlada, con presencia de hiperglucemia y cetonuria, debe hablar con el médico antes de hacer ejercicio. Es muy importante conseguir unos niveles de glucosa cercanos a la normalidad, sin rastro de acetona en la orina, para empezar un programa deportivo.

Edición: Academia de Natación Parque Central.

Ver publicación original en sportlife.es

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