CÓMO NADAR EN LÍNEA RECTA EN AGUAS ABIERTAS

¿Pierdes el rumbo cuando nadas en aguas abiertas? El afamado entrenador de triatlón británico Dan Bullock revela sus secretos para lograr un nado en línea recta, desde la dirección hacia donde se debe dirigir la mirada hasta el adecuado movimiento propulsor. (Foto: Speedo)

Dan Bullock

La dificultad para nadar en línea recta en aguas abiertas es un obstáculo considerable si tu objetivo es reducir el tiempo de tu nado.

Mientras investigaba cuál es la velocidad necesaria para lograr ese mágico cronómetro de menos de una hora en un Ironman de 3,8 km, me intrigó descubrir que, al sumarle tan sólo un 5% a esa distancia de 3.800 metros, se redujeron las repeticiones de 100m de 1:35 a 1:30.

Puede que la velocidad de nado no sea tu prioridad, pero seguramente sí preferirás comenzar en una dirección y mantener el rumbo de tu trayecto sin desviarte.

Una prueba habitual en las sesiones de aguas abiertas es intentar nadar en línea recta entre dos boyas sin mirar hacia adelante.

Respirar normalmente a la izquierda o a la derecha está bien, sin obsesionarse. Las boyas están a unos 50 metros la una de la otra, distancia que representa unas 45 brazadas para la mayoría de las personas.

En mis entrenamientos, desafié a mis nadadores a que llegaran a la boya siguiente en sólo 40 brazadas como forma de acelerar su deslizamiento.

Puesto que la mayoría de los nadadores se desvió significativamente de su dirección, quedó claro que este ejercicio era una buena manera de medir la capacidad de un atleta para nadar en línea recta.

¿Qué los hizo nadar fuera de curso?

Hubo una ligera correlación entre los que practicaban la respiración bilateral durante los entrenamientos y una mayor habilidad para nadar en línea recta, aunque en estas condiciones los nadadores no respiraban en todas las brazadas a la izquierda o a la derecha.

Mucha gente lo atribuyó al supuesto de que los atletas tendrían un brazo más fuerte que el otro, lo que los habría hecho moverse bruscamente fuera de curso.

Sin embargo, esa hipótesis no se sostiene si se toma en cuenta que una brazada en natación no necesita de gran fuerza. Los movimientos van de lento a rápido mientras la mano va empujando el agua, y el movimiento es delicado y controlado, sin brusquedad o fuerza bruta.

Es probable que el desvío en la dirección al nadar se deba más bien a una combinación de los siguientes elementos:

  • La falta de una adecuada posición de empuje o captura en uno de los brazos – dada, por lo general, a partir del movimiento del brazo que sostiene la cabeza mientras se respira hacia el otro lado y se regresa a la posición previa a la respiración. El movimiento circular del brazo debe impulsar el cuerpo hacia adelante. Es decir, si empujas el agua simétricamente hacia los pies con ambos brazos mientras te encuentras en posición horizontal, avanzarás hacia adelante con una alineación bastante recta. Pero si sólo uno de tus brazos tiene una captura efectiva, esto genera una propulsión desequilibrada.
  • El lanzamiento precoz del brazo que da el impulso desde la parte posterior de la extremidad puede conducir a que haya menos propulsión de un lado.
  • Una falta de destreza del brazo “más débil” impide a esa extremidad replicar los movimientos correctos del brazo “fuerte”.
  • Un barrido de recuperación muy amplio de uno de los brazos a través de la línea central (imagina una línea que sobresale de la parte superior de tu cabeza). Por ejemplo, la mano izquierda sigue el impulso de la cabeza, girando hacia la derecha al respirar (o viceversa), debido a la incapacidad de separar los movimientos de la cabeza y el resto de la parte superior del cuerpo.
En aguas abiertas es más fácil perder el rumbo

En el entorno controlado de una piscina todo te ayuda a nadar en línea recta: la línea negra del fondo, las cuerdas del carril, las canaletas en los bordes internos, las paredes -hay incluso líneas indicadoras en el techo para cuando estés nadando espalda.

En la piscina, una brazada floja te hace perder el balance del mismo modo que cuando nadas en aguas abiertas, pero el entorno te fuerza a mantener el nado en línea recta y tus movimientos en cada brazada corrigen el desvío automáticamente, perdiendo tiempo, esfuerzo y energía.

Ahora bien, en un lago o en el mar es muy poco probable que logres ver algo que te ayude a mantener la dirección mientras nadas. Por el contrario, tienes que confiar en tu brazada y en tu capacidad de orientación para lograr mantener la línea recta mientras el medio ambiente conspira contra ti.

En el Reino Unido, en la mayoría de las competencias la geografía también conspira contra los nadadores: hay menos bordes rectos en las orillas de los ríos y bordes dentados en la mayoría de los lagos.

Dirección de la mirada

La observación permanente es una forma de mantenerte nadando en línea recta, pero las interrupciones en el ritmo te retrasarán bastante. Por eso, es mejor usar la observación frecuente y dosificada para mantener la dirección durante el recorrido de la carrera.

Presta atención a los siguientes consejos:

  • Busca puntos de referencia

Siempre procura fijar tu atención en objetos grandes e inmóviles que estén por encima, más allá o en línea con la boya que estás tratando de alcanzar.

Como la boya se encuentra en la superficie con (potencialmente) muchos nadadores entre ella y tú, cuanto más lejos estés de la boya, más difícil te será detectarla.

Físicamente, la elevación en el agua para observar afecta dramáticamente la velocidad de nado -cuanto más alto levantes la frente, más tus piernas se hundirán, lo que es inevitable. Por lo tanto, no te puedes fijar en objetos pequeños o bajos.

Busca una grúa, una gran torre o edificio, un puente, un árbol, un poste, un campanario de iglesia, una colina, una montaña o algo similar que puedas observar a la distancia, en línea con la boya a la que te diriges.

Así podrás mantener la cabeza más baja y perturbar menos tu velocidad de nado, aprovechando para dar vistazos cortos pero útiles.

  • Llega temprano e investiga

Sea cual sea el estilo de observación que prefieras, la clave es llegar temprano al lugar y trazar un mapa del recorrido que harás y de cuáles elementos puedes utilizar para apoyarte y dirigir la mirada hacia ellos.

Visualizar los posibles errores antes de que ocurran puede ayudarte enormemente. Busca los puntos de referencia que podrías usar y que estén en línea con las boyas y la dirección hacia donde debes nadar.

Si te enfrentas con un paisaje más bien verde y despejado, trabaja con lo que tienes. Por ejemplo, puede ser que haya una bonita hilera de árboles a la distancia que contraste con el lindo borde verde de la orilla del lago y cuya línea de visión podría servirte como guía.

  • Ejercicio de observación para la piscina

En la piscina, puedes practicar la observación para mantener el rumbo nadando cinco brazadas de crol de manera normal y luego tres brazadas tipo Polo (nombre que dan los nadadores a la posición de “cabeza levantada”).

En el triatlón, adopta una posición ligeramente levantada de la cabeza, con los ojos justo por encima de la superficie del agua, simulando los ojos de un cocodrilo.

Este ejercicio, debido a la posición de la cabeza, proporciona una barrera física que ayuda a evitar que los brazos hagan el barrido a través de la línea central. También puedes mantener un ojo justo en el lugar donde entran tus manos en el agua, lo que te permite realmente controlar tu brazada.

Extracto del texto original publicado por Speedo.

Traducción y edición: Academia de Natación Parque Central

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