HAS NADADO MAL TODA TU VIDA, PERO PUEDES SOLUCIONARLO

Al nadar mal se pueden forzar músculos y articulaciones de rodillas, hombros y caderas. Unas sencillas correcciones en la técnica pueden mejorar significativamente los resultados del ejercicio. (Foto: Corbis)

Natalia Martín Cantero (“S” Moda El País)

¿Nadamos bien? La respuesta corta: no. El 95 por ciento de la gente comete el error más básico de todos: no consigue una buena posición del cuerpo en el agua, señala Germán Díaz Ureña, coautor del libro Cómo nadar bien.

“Si nos fijamos en los grandes nadadores, parecen que ‘resbalan’ en el agua. Esta buena posición se consigue elevando las piernas para ponerlas en la misma línea horizontal que el resto del cuerpo y girando el cuerpo a ambos lados para facilitar la acción de brazos y disminuir la resistencia”.

Esto quiere decir que el pecho y la cadera no están orientados al fondo de la piscina sino hacia los lados, apunta Díaz Ureña, que también es profesor de Ciencias del Deporte en la Universidad Europea de Madrid. Se trata de un error que se comete en todos los estilos.

En pecho o braza, las piernas tienden a hundirse, con lo que la persona queda en un plano oblicuo; algo similar ocurre en crol. En cuanto a espalda, es muy habitual que los nadadores aficionados vayan como sentados en lugar de acostados.

MEJORAR LA COORDINACIÓN

El segundo aspecto importante a la hora de mejorar nuestra técnica de nado es la coordinación. Para nadar más rápido, señala este experto, siempre ha de haber un brazo propulsando. Mientras que un brazo propulsa, el otro se mueve hacia delante para prepararse a continuar con la propulsión.

En la acción de brazos es importante aprovechar toda la brazada. Es decir, que la mano entre en el agua con el brazo casi completamente extendido y que termine la brazada con la mano a por detrás de la altura de la cadera.

“Durante esta fase de propulsión se debe sentir que me “apoyo” en el agua y no que el brazo va hacia detrás. En definitiva, para mejorar la técnica se debe disminuir la resistencia mejorando la posición en el agua, así como aumentar la propulsión a través del movimiento de los brazos”, señala.

La natación es el deporte preferido de los españoles, pero la mayoría de la gente lo práctica mal. (Foto: Getty Images)

¿ES MEJOR NADAR MAL QUE NO NADAR?

He aquí la pregunta del millón, según Díaz Ureña. “Hay médicos que te mandan ir a nadar cuando tienes un problema de espalda, pero te puedes hacer daño. Lo ideal es que un experto te indique el estilo más apropiado para la molestia que padeces”.

A la zona lumbar, por ejemplo, no le va bien el nado a pecho. “El estilo espalda seguramente es el que menos contraindicaciones presenta”.

“A menudo la medicina tradicional recomienda la natación de manera generalizada”, escribe el osteópata David Ponce en su libro sobre el dolor de espalda. “Efectivamente, la natación es un ejercicio beneficioso para la mayoría de las personas, pero hay que practicarla con criterio”.

Estos son los factores que los expertos del centro de entrenamiento deportivo catalán Holmes Place tienen en cuenta a la hora de evaluar a los nadadores:

ERRORES FRECUENTES EN CROL

  1. Las caderas y extremidades inferiores están demasiado bajas.
  2. La cabeza se sitúa demasiado alta o baja de la superficie.
  3. Entrada violenta del brazo en el agua.
  4. Respiración unilateral
  5. Batido discontinuo.
  6. Batido desde las rodillas y no desde las caderas.
  7. Oscilaciones laterales de la cadera.
  8. La mano cruza o no llega al plano sagital del cuerpo.
  9. Tracción con las manos abiertas.

ERRORES FRECUENTES EN ESPALDA:

  1. Cadera y piernas demasiado bajas.
  2. Cabeza excesivamente levantada.
  3. Final de tracción acortada.
  4. Entrada incorrecta del brazo en el agua.
  5. Rodillas demasiado flexionadas y salen del agua.
  6. Hombros horizontales sin realizar rotación.
  7. Movimientos laterales de la cadera.
  8. El brazo entra demasiado abierto.
  9. Tracción con las manos abiertas.

ERRORES FRECUENTES EN PECHO:

  1. Caderas y extremidades inferiores demasiado bajas.
  2. Hiperextensión de cuello.
  3. Inspiración muy tarde (cuando los brazos recuperan).
  4. El cuerpo, brazo y piernas no se extienden.
  5. Codos muy abiertos en el inicio de la brazada.
  6. Recobro de los brazos a demasiada profundidad.
  7. Cadera demasiado flexionada.
  8. Inicio de la patada con los pies cerca de la superficie.
  9. Movimiento asimétrico en la patada.
  10. Extensión de tobillo en la propulsión.

Extracto del artículo publicado por “S” Moda (El País).

Edición: Academia de Natación Parque Central.

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