NATACIÓN Y OSTEOPOROSIS

La natación, acompañada de ejercicios en seco y siempre por recomendación médica, es uno de los ejercicios más adecuados para prevenir la osteoporosis. (Foto: Cortesía)

Carlos López Cubas

Dentro de las indicaciones del ejercicio terapéutico en el medio acuático, es prudente comentar algunos apuntes en relación con una frecuente patología: la osteoporosis.

Podemos definir la osteoporosis como la desmineralización esquelética por un desequilibrio metabólico donde la resorción ósea predomina frente a la osteogénesis. O lo que es lo mismo, se quita más hueso del que se pone.

El hueso es un tejido muy vivo y constantemente se está remodelando, gracias a un equilibrado mecanismo de destrucción y generación de hueso. En este proceso tienen importancia las sales minerales, sobre todo las cálcicas, que se encargan de dar dureza a la trama ósea. La osteoporosis supone la disminución del fijado de estas sales minerales, y aunque suene un poco desalentador, podemos considerarla como la carcoma del hueso.

LA OSTEOPOROSIS NO DUELE

Suele hacerse referencia a ella como la epidemia silenciosa. La mayor importancia clínica de la osteoporosis es su principal complicación: la fractura (sobre todo de piezas vertebrales, muñeca y cadera). Un hueso debilitado es mucho más susceptible de romperse que uno cuya arquitectura interna está intacta. Y si sumamos a ello el factor de pérdida del equilibrio general en relación con la degeneración neurológica asociada a la edad (las personas de la tercera edad están más propensas), la incidencia aumentada de la fractura es cuestión de lógica.

La inmovilización y la ingravidez producen una pérdida acelerada de masa ósea debido a la disminución del estímulo osteoblástico. La actividad física o los estímulos mecánicos influyen de forma positiva sobre el hueso, determinando un aumento de la aposición cálcica y la osteogénesis.

Los ejercicios más indicados para la prevención de la osteoporosis son los aeróbicos de moderada intensidad. Aunque la natación, un ejercicio de baja carga, retiene la masa ósea, para producir un aumento de la misma es necesario someter al hueso a un estrés más importante, pero sin ser excesivo para no llegar a la fractura. Además, el ejercicio disminuye la aparición de fracturas por caídas debido a la mejora de la coordinación, fuerza, equilibrio, agilidad, etc.

Las características de los ejercicios a incluir en un programa de actividad física orientado a la osteoporosis serían:

  • Realizar ejercicios sobre tierra firme.
  • Realizar ejercicios vigorosos que estimulen la trama ósea.
  • Incluir ejercicios de extensión de la columna.
  • Reforzar la faja muscular abdominal.
  • Reforzar la musculatura y flexibilidad de los miembros, sobre todo inferiores.

Por lo tanto, aunque los ejercicios en el medio acuático están indicados, un buen programa de ejercicio dirigido a prevenir la osteoporosis deberá verse acompañado de ejercicios en seco de mayor intensidad, observando siempre el riesgo de fractura.

Edición: Academia de Natación Parque Central.

Artículo publicado en el sitio web carloslopezcubas.com

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